Una leyenda dice que en su interior, si algún día logras entrar, existe una larga escalinata de mármol, que te llevará hasta un palacio extenso y bellísimo. El piso está hecho de plata. Grandes lozas del precioso metal lo cubren. Las paredes son todas de oro macizo y por todas partes brilla una luz intensa producida por la multitud de las piedras preciosas que cuelgan del techo.
Así es como se describe a este pedazo de naturaleza, obsequiado a Zacatecas y hoy símbolo de identidad. En los registros de la historia verdadera, se dice que en 1546 se descubrió plata al pie del cerro y la noticia corrió por todos los poblados.
Pero no fue sino hasta que los españoles, al hacer un recorrido en busca de estos metales, entraron por una garganta montañosa que desembocaba en una olla y se les apareció una encorvada montaña a la que Juan de Tolosa bautizó con el nombre de Bufa, palabra de origen aragonés que significa: "vejiga de cerdo".
Luego, el ocho de septiembre, se fundó Zacatecas bajo la protección de la Virgen del Patrocinio. Los fundadores fueron, además de Tolosa, Baltazar Temiño de Bañuelos, Diego de Ibarra y Cristóbal de Oñate en 1585, Felipe II le otorgó el título de "Muy Noble y Leal Ciudad de nuestra Señora de los Zacatecas", y en 1588 la ennobleció y le concedió Escudo de Armas, emblema en el que fue incluido el Cerro de la Bufa.